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3 ideas de negocio resistentes a los ciclos económicos

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Para analizar el contexto y encontrar nuevas oportunidades

El concepto de competencia indirecta, las segundas marcas y las franquicias low-cost son alternativas que valen la pena investigar a la hora de pensar en un negocio que no se resienta en tiempos de caída en la actividad económica. Conocé de qué se tratan.

Los ciclos económicos son un concepto muy estudiado por las ciencias sociales y suponen que existen, por defecto, fluctuaciones cíclicas en la producción y consumo de un país. Los ciclos tienen ciclos expansivos, en donde la actividad económica crece; y ciclos recesivos, en donde se contrae. A un ciclo recesivo le sigue otro contractivo, y así sucesivamente. Gran parte de las empresas que han logrado mantenerse en pie durante décadas han sabido anticiparse a los ciclos e, incluso, aprovecharse ellos para hacer crecer el negocio.

A continuación, presentamos tres ideas de negocio ‘resistentes’ a las fluctuaciones económicas; es decir, que pueden ser redituables tanto cuando la actividad se expande como a los tiempos de caída y recesión:

 

1) Competencia indirecta

A la hora de analizar un mercado, además de las necesidades de los consumidores es esencial investigar a la competencia. Grosso modo, existen dos tipos de competidores: los directos y los indirectos. Los primeros incluyen a las empresas que ofrecen productos o servicios similares, en precio y calidad, a los de nuestro negocio. Los segundos, en cambio, son aquellos que brindan otro tipo de producto, pero buscan satisfacer la misma necesidad.

En tiempos de recesión, existen innumerables oportunidades generando una oferta de bienes o servicios que sean competidores indirectos de las empresas ya establecidas en el mercado. Esto es posible porque cuando las familias necesitan ahorrar cambian sus hábitos más onerosos por otros más económicos. Por ejemplo, los empleados de las empresas suelen almorzar en restaurantes fuera de la oficina. Así, sacian la necesidad de alimentarse. Las viandas o comidas al paso pueden ser entonces buenos negocios: satisfacen la necesidad de almorzar, pero con un servicio diferente que el de un restaurante.

 

2) Marcas secundarias

En rubros como alimentos, bebidas, golosinas y artículos para el hogar, entre muchos otros, los consumidores dejan de adquirir marcas ‘líderes’ al resultar más costosas y se inclinan por otras más económicas. Estos segmentos de mercado suelen tener un fuerte repunte en ventas durante tiempos de recesión, ya que a su público cotidiano buscador de ‘precios bajos’, se le suman familias de ingresos medios y altos.

Existen innumerables cantidades de bienes que pueden fabricarse con un costo muy bajo de producción, incluso menor que el de marcas industrializadas. Jabones y alfajores artesanales suelen ser algunos ejemplos, aunque existe una larga lista para suplir este mercado. Aunque para todos los casos existen regulaciones de calidad y sanidad, las segundas marcas suelen ser competitivas al tener muy bajos presupuestos de marketing, empaquetado y logística.

 

3) Franquicias low-cost

El sistema de franquicias se volvió en los últimos años muy popular. Este supone que existe un inversor o franquiciado que adquiere los derechos de uso de una marca establecida y recibe asesoramiento especializado para montar el negocio. A cambio, además de la inversión inicial, paga un canon mensual derivado de las ventas. En los últimos meses, las llamadas ‘franquicias low-cost’ están ganando terreno, ya que requieren de un bajo capital inicial (en algunos casos, de $ 45.000). Incluso, pueden adecuarse a un negocio que ya está en funcionamiento, como las agencias de pago, que se acoplan a un kiosco o almacén.

Las ‘low-cost’, en algunos casos, no requieren contar con un local propio y, en caso de necesitarlo, tienen bajos requisitos de instalación, montaje o mobiliario. Tampoco necesitan empleados, siempre y cuando el inversor pueda hacerse cargo del negocio. En el país existen unas 850 marcas destinadas en franquicias, de las cuales cerca del 10% tienen un formato de bajo costo. Estas, en general, basan su estrategia de marketing en apelar a necesidades que persisten aún en tiempos económicos complejos.

Las ideas de negocios ‘resistentes’ a los ciclos económicos van más allá de una simple moda. En rigor, los especialistas recomiendan a todas las empresas, incluso si son microemprendimientos, incorporar herramientas que apunten a la sustentabilidad del proyecto. Los fondos anticíclicos, es decir, reservas para afrontar una eventual caída en la demanda, son una de ellas.

Los ciclos económicos son un concepto muy estudiado por las ciencias sociales y suponen que existen, por defecto, fluctuaciones cíclicas en la producción y consumo de un país. Los ciclos tienen ciclos expansivos, en donde la actividad económica crece; y ciclos recesivos, en donde se contrae. A un ciclo recesivo le sigue otro contractivo, y así sucesivamente. Gran parte de las empresas que han logrado mantenerse en pie durante décadas han sabido anticiparse a los ciclos e, incluso, aprovecharse ellos para hacer crecer el negocio.

A continuación, presentamos tres ideas de negocio ‘resistentes’ a las fluctuaciones económicas; es decir, que pueden ser redituables tanto cuando la actividad se expande como a los tiempos de caída y recesión:

 

1) Competencia indirecta

A la hora de analizar un mercado, además de las necesidades de los consumidores es esencial investigar a la competencia. Grosso modo, existen dos tipos de competidores: los directos y los indirectos. Los primeros incluyen a las empresas que ofrecen productos o servicios similares, en precio y calidad, a los de nuestro negocio. Los segundos, en cambio, son aquellos que brindan otro tipo de producto, pero buscan satisfacer la misma necesidad.

En tiempos de recesión, existen innumerables oportunidades generando una oferta de bienes o servicios que sean competidores indirectos de las empresas ya establecidas en el mercado. Esto es posible porque cuando las familias necesitan ahorrar cambian sus hábitos más onerosos por otros más económicos. Por ejemplo, los empleados de las empresas suelen almorzar en restaurantes fuera de la oficina. Así, sacian la necesidad de alimentarse. Las viandas o comidas al paso pueden ser entonces buenos negocios: satisfacen la necesidad de almorzar, pero con un servicio diferente que el de un restaurante.

 

2) Marcas secundarias

En rubros como alimentos, bebidas, golosinas y artículos para el hogar, entre muchos otros, los consumidores dejan de adquirir marcas ‘líderes’ al resultar más costosas y se inclinan por otras más económicas. Estos segmentos de mercado suelen tener un fuerte repunte en ventas durante tiempos de recesión, ya que a su público cotidiano buscador de ‘precios bajos’, se le suman familias de ingresos medios y altos.

Existen innumerables cantidades de bienes que pueden fabricarse con un costo muy bajo de producción, incluso menor que el de marcas industrializadas. Jabones y alfajores artesanales suelen ser algunos ejemplos, aunque existe una larga lista para suplir este mercado. Aunque para todos los casos existen regulaciones de calidad y sanidad, las segundas marcas suelen ser competitivas al tener muy bajos presupuestos de marketing, empaquetado y logística.

 

3) Franquicias low-cost

El sistema de franquicias se volvió en los últimos años muy popular. Este supone que existe un inversor o franquiciado que adquiere los derechos de uso de una marca establecida y recibe asesoramiento especializado para montar el negocio. A cambio, además de la inversión inicial, paga un canon mensual derivado de las ventas. En los últimos meses, las llamadas ‘franquicias low-cost’ están ganando terreno, ya que requieren de un bajo capital inicial (en algunos casos, de $ 45.000). Incluso, pueden adecuarse a un negocio que ya está en funcionamiento, como las agencias de pago, que se acoplan a un kiosco o almacén.

Las ‘low-cost’, en algunos casos, no requieren contar con un local propio y, en caso de necesitarlo, tienen bajos requisitos de instalación, montaje o mobiliario. Tampoco necesitan empleados, siempre y cuando el inversor pueda hacerse cargo del negocio. En el país existen unas 850 marcas destinadas en franquicias, de las cuales cerca del 10% tienen un formato de bajo costo. Estas, en general, basan su estrategia de marketing en apelar a necesidades que persisten aún en tiempos económicos complejos.

Las ideas de negocios ‘resistentes’ a los ciclos económicos van más allá de una simple moda. En rigor, los especialistas recomiendan a todas las empresas, incluso si son microemprendimientos, incorporar herramientas que apunten a la sustentabilidad del proyecto. Los fondos anticíclicos, es decir, reservas para afrontar una eventual caída en la demanda, son una de ellas.


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