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Percibido y devengado: los riesgos de no entender la diferencia

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No es lo mismo concretar una venta que cobrarla. Justamente, esa es la diferencia entre lo económico y lo financiero. Comprender estos conceptos es necesario para la supervivencia o el desarrollo de cualquier negocio.

En contabilidad, existen dos conceptos esenciales a la hora de registrar las ventas de un negocio. La diferencia no es sutil, ya que no entenderla puede generar problemas administrativos, quiebres en nuestro flujo de caja y hasta inconvenientes impositivos. Se trata de dos criterios distintos para contabilizar -por ejemplo- tus ventas: lo percibido y lo devengado. En la práctica, estas palabras pueden asemejarse a lo económico y lo financiero. ¿Pero cuál es su significado?


Devengado

Este criterio hace referencia al momento en el que se produce la venta. El cliente acepta nuestra oferta y se genera una obligación mutua. Por un lado, el vendedor debe entregar el bien o servicio y el comprador, pagarlo. Este compromiso no implica necesariamente que el vendedor entregue el producto ni que el comprador cancele su deuda en ese mismo momento. Sin embargo, este criterio económico es clave para comprender qué tan bien marcha tu negocio en términos de demanda.

No entender el concepto puede traer consigo varios riesgos. Por ejemplo, el momento en el que se produce la venta es cuando suele facturarse al cliente, pero no precisamente cuando éste paga. De esta forma, por ejemplo, si uno de tus consumidores abona con un cheque de pago diferido a 90 días, es probable que debas liquidar el Impuesto al Valor Agregado (IVA) antes de recibir el dinero. Y es en este punto donde entra en juego el criterio financiero.


Percibido

En este caso, lo relevante a contabilizar es cuándo se concreta el compromiso de pago. El criterio de lo percibido reconoce sólo los movimientos de caja y es esencial para poder elaborar un flujo de fondos realista y que acompañe el desarrollo de tu empresa. Es que sólo teniendo en cuenta el momento en que se percibe el dinero podemos garantizar una buena salud financiera. No entender este criterio también tiene sus riesgos. Pensar sólo en vender más y no en cuándo se cobrarán esos ‘éxitos comerciales’ puede llevarte a la quiebra. Podrás tener una economía pujante pero una empresa sin espalda financiera. Por eso, un buen consejo es intentar lograr que tus ventas sean devengadas y percibidas en simultáneo; es decir, que sean abonadas al contado, por transferencia bancaria, billetera electrónica o tarjeta de débito.

También es posible generar una venta que sea primero percibida y luego devengada. Este es el caso del uso de señas o anticipos, como garantía para la elaboración de un producto a futuro. También es el caso de las reservas de servicios turísticos, que suelen abonarse por anticipado. Comprender estos criterios te permitirá saber en qué situación económica se encuentra tu empresa y mantener una salud financiera que te dé liquidez en caja y robustez en ventas.


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